miércoles, 31 de enero de 2018

PAUTAS PARA EDUCAR CON DISCIPLINA POSITIVA A LOS NIÑOS


Tradicionalmente en la educación de los niños  se ha empleado la disciplina punitiva, basada en el castigo, la cual provoca efectos negativos (resentimiento, venganza, rebelión y reducción de la autoestima). En contraposición a ésta se ofrece la disciplina positiva, basada en el respeto que propone implicar al niño/a fomentando su autocontrol y autoestima, haciendo de ellos personas responsables y respetuosas.
Para educar a los niños y niñas se hace necesaria la disciplina. Los pequeños necesitan saber lo que pueden y no pueden hacer. Aprender que son responsables de sus actos y que toda acción tiene por lo tanto una consecuencia. La disciplina les ayuda a aprender las formas adecuadas de comportarse y actuar. En los primeros años, la existencia de disciplina y normas les aportará seguridad, ya que tendrán una guía para saber cómo actuar.
Pero no se debe entender la disciplina como una imposición de normas, reglas y formas de actuar. La disciplina ha de ser un medio para el desarrollo sano y feliz de los pequeños, un camino para enseñarles a ser autónomos y responsables, que no perjudique su autoestima y no provoque reacciones negativas. La disciplina positiva se basa en el respeto y tiene como objetivo favorecer la maduración de los niños y niñas, para que sean adultos responsables, autónomos y felices.
Bases de la Disciplina Positiva
·         Respeto.
·         Colaboración.
·         Responsabilidad y Autonomía.
·         Cariño y comprensión.
·         Comprensión de las normas por parte del niño.
·         Implicación de los niños y niñas.
·         Libertad de actuación.
·         Desarrollo sano y feliz.

Beneficios de Educar con una Disciplina Positiva

El objetivo de la disciplina positiva es que los niños y niñas entiendan y compartan el sentido de las normas. Que sean responsables para entender que sus actos tienen consecuencias y que actúen con libertad en función de estos conocimientos.
Si es usado otro tipo de disciplina punitiva, el pequeño actuará de la forma adecuada guiado por el miedo en lugar de llegar a la comprensión  del porqué debe actuar así. Si no se logra  que el niño o niña comprenda, cuando se elimine el factor que teme, actuará según le plazca, porque no entenderá que es el responsable de sus actos, no entenderá las normas y no sabrá analizar y valorar las consecuencias.

10 Pautas para Educar con Disciplina Positiva
1.      Entender al niño. Ponerse en su lugar, identificar las creencias y sentimientos que están detrás del comportamiento, entender las razones por las cuales los niños/as hacen lo que hacen, y trabajar para cambiar esas creencias en lugar de tratar de cambiar simplemente el comportamiento.
2.     Ayudarle a pensar, razonar y decidir su comportamiento de forma racional, no solo emocional.
3.     Actuar como ejemplo para el niño/a. Los pequeños aprenden mucho más de lo que ven que de lo que escuchan.
4.   Establecer los objetivos de conducta que se desea conseguir, involucrando al niño/a, y elaborar un plan consensuado para conseguirlo.
5.      Mostrar firmeza en las  decisiones, límites y normas pero con amabilidad y con cariño.
6.  Dialogar con el niño/a, permitiéndole explorar las consecuencias de sus decisiones, utilizando de esta forma el error como fuente de aprendizaje (mediante preguntas y reflexión, en lugar de castigos para que paguen por su error).
7.  Enfocarse en las soluciones, y no solo en el problema, haciendo al niño/a participe en las mismas.
8.      Ayudar a desarrollar su autonomía, que sea una persona capaz de decidir.
9.    Criticar la acción y no a la persona. Se debe prestar atención a la autoestima de los pequeños  ser muy cuidadosos con las palabras con las que se corrige.
10. Utilizar el castigo solo si es necesario, pero siempre desde el respeto y sin transmitir miedos al niño.

    Articulo tomado de “educa y aprende”; autor: Dra. Celia Rodríguez Ruiz- Psicóloga y Pedagoga. 

miércoles, 24 de enero de 2018

CONSEJOS PARA MEJORAR EL BIENESTAR EMOCIONAL DE LAS PERSONAS MAYORES


Gracias a los avances de la medicina y a la promoción de la salud mental,  las personas mayores han ganado en calidad de vida y longevidad. Por ello, cada vez se están poniendo más esfuerzos en garantizar una vida enérgica, equilibrada y saludable para las personas mayores. Cuidar el bienestar emocional será uno de los pilares de una vida adulta saludable.
La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social. En la vejez en particular, los estados emocionales se convierten en el motivo más importante para mantener la satisfacción con la vida. Ser mayor supone tener una perspectiva de la vida plena: la perspectiva que  aporta la riqueza de la experiencia.
¿Qué es el bienestar emocional?
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el bienestar emocional es un “estado de ánimo en el cual la persona se da cuenta de sus propias aptitudes, puede afrontar las presiones normales de la vida, puede trabajar productiva y fructíferamente y es capaz de hacer una contribución a la comunidad”. En una visión más amplia, en este artículo se hablara  de bienestar emocional en relación a la capacidad de adaptación a los cambios, la flexibilidad para aprender cosas nuevas, así como tener sentido del humor, conjuntamente con un estilo de vida saludable y activo.

¿Qué se puede hacer para mejorar el bienestar emocional en los adultos mayores?

Los elementos que conforman el equilibrio emocional en las personas mayores, incluyen la importancia de disponer de objetivos que aporten significado a la existencia y una relación de correspondencia con el entorno social y con los demás.

Para lograr el bienestar emocional deseado en la Tercera Edad es elemental llevar un estilo de vida activo, el cual implica mucho más que realizar actividad física o realizar las tareas del hogar. Incluye también participar en la sociedad, ya sea en las relaciones con otras personas, en los eventos sociales y culturales de la comunidad, en la práctica religiosa o espiritual, o en otros temas del interés para el adulto mayor.
Este momento del ciclo puede convertirse en una oportunidad para hacer todas aquellas cosas arrinconadas por el trabajo en años anteriores: la atención a los hijos o el cuidado de familiares, entre otros.  Envejecer activamente implica participar y encontrar un significado a la vida en general y a las  cosas que se hacen en ella. En esta etapa de la vida hay muchos aspectos positivos, como la serenidad de juicio, la madurez y la experiencia. Sin embargo, desde el fin de la madurez, el individuo vive un periodo que en muchos casos está ligado al sentimiento de pérdida: pérdidas de seres queridos, pérdida de capacidades mentales y físicas, pérdida de responsabilidades o de relevancia para los demás. Asimismo ha de enfrentarse a cambios psicosociales importantes ligados a la jubilación, la cual requiere ajustes económicos y sociales. Por tanto, más que nunca se necesitará una actitud optimista y activa ante la vida que emane desde el interior.

La importancia de la actitud. Planteamiento de objetivos y relaciones sociales.

Las personas mayores tienen el difícil papel de ser ellas mismas las responsables de adoptar una actitud positiva, dar un significado positivo a la vida y convivir con las dificultades propias de la edad. Mantener un contacto vital con el mundo que lo rodea será el primer paso para encontrar una actitud positiva y llena de significado. Es importante no dejarse abandonar, entrar en contacto con familiares y amigos, querer estar al tanto de las noticias y de la actualidad, saber sobre los planes de los nietos, con quienes salen y cuáles son sus aficiones. Cuanto más contacto tenga el adulto mayor con la realidad que lo envuelve, más fácil te será encontrar esas razones para vivir.
Un segundo paso para dar significado a la vida es el propósito de  retos y metas. Metas que no tienen que ser grandes hazañas, pero sí objetivos que estimulen y hagan la rutina más agradable: tener unos horarios regulares para las actividades cotidianas, salir a dar un paseo todos los días, relacionarse con los amigos y vecinos, comer con la familia, hacer algunas gestiones o asumir ciertas responsabilidades, adquirir una mascota. La vida presenta  grandes oportunidades en cualquier momento,  pero en las personas mayores es verdaderamente positivo establecer y mantener relaciones sociales, situadas en el contexto de la participación, la seguridad personal  y la salud.
Hay que tener presente que la soledad es uno de los grandes enemigos del bienestar. Las dificultades asociadas a la vida de los mayores hace que sea frecuente encontrar personas que pasan gran parte del día solas. En este sentido, las relaciones en el seno de la familia son muy importantes, ya que implican a las personas mayores como cuidadoras y como cuidadas. También en este sentido será importante que las personas mayores tomen un papel activo en la familia.  Hacerse responsable de las relaciones sociales de cada uno será una actividad primordial en la agenda del diario vivir de los mayores. 

¿Qué importancia tiene la actividad mental?

Otro aspecto fundamental para las personas mayores es el de mantener una actividad mental frecuente. Son muchas las personas que después de la jubilación dejan por completo de realizar actividades que impliquen la activación mental: concentración, memoria, capacidad de cálculo, entre otros. Sin embargo, está demostrado que la inactividad mental contribuye claramente al deterioro de la mente en personas mayores. Por este motivo será fundamental que se reserve parte del día a las actividades que requieran alguna actividad mental: jugar a las cartas, aprender alguna poesía o hacer cuentas  de  los gastos diarios. La memoria suele sufrir grandes variaciones con la edad, siendo la memoria a corto plazo la que más se afecta. Es común que las personas mayores recuerden con mayor nitidez algunas escenas de hace varios años que lo que hicieron ayer.
Las relaciones sociales diarias ayudarán a mantener la memoria a corto plazo, porque  obligarán a estar en contacto con el presente. En la sociedad existe una actitud negativa ante la actividad sexual durante esta edad, que unida a la disminución de la autoestima puede dar lugar al aislamiento en relación a la vida sexual. Por el contrario, pese a las dificultades de interacción que pueden existir o no, la práctica de la sexualidad sí es fisiológicamente posible y enriquecedora emocional y afectivamente. Existen muchos factores que influyen en la actividad sexual de las personas mayores, como una razonable buena salud, interés por lo sexual y el estado emocional y afectivo de la pareja. Generalmente la forma de interacción sexual varía, dándose mayor importancia a aspectos cómo ternura, intimidad corporal, afectividad y comunicación, a la vez que se relativizan los contactos meramente físicos. Las conductas de carácter sexual en personas mayores suelen ser un buen indicativo del buen estado emocional de la persona.

¿Cómo se puede mantener el bienestar emocional en la Tercera Edad?

Para conservar la salud emocional, hay que tomar un papel activo en las decisiones que afectan a sí mismo. Es importante, como en cualquier edad, que la felicidad dependa de las ganas de vivir y saber encontrar el significado a la vida así como ser partícipe de un entorno en donde se encuentre rodeado de los demás. Es favorecedor tomar decisiones, decidir cómo se quiere vivir, cómo disfrutar del tiempo de ocio y también cómo participar en las decisiones que afectan a la salud. Cada decisión tendrá unas consecuencias que influirán en la realidad, cambiando el curso de las cosas y del entorno. La vejez no debe verse como una etapa final, sino como una etapa de maduración del ser humano.


Autor: Sandra García Castañeda, Psicóloga clínica 

miércoles, 17 de enero de 2018

QUITAR EL PAÑAL EN BEBES: LO QUE SI FUNCIONA



Para que el proceso de enseñar al niño a ir al baño solito no sea muy difícil para padres y traumático  para los bebes;  estos  sencillos consejos a seguir  podrían funcionar muy bien para realizar este proceso con éxito:

1. Esperar a que el niño esté listo: Se  debe tener  en cuenta que no hay una edad mágica en la que los niños están listos para aprender a ir al baño solitos. 
La mayoría de ellos habrá desarrollado las habilidades físicas y cognitivas necesarias entre los 18 y los 24 meses (aunque hay niños que no están listos hasta que tienen casi 3 años de edad, o incluso 4).
Si el niño está viviendo cambios como la llegada de un hermanito, entrar a la escuela, un viaje o cambio de casa, es mejor esperar a que su  pequeño mundo esté de nuevo en calma antes de empezar. 
Una vez se haya  empezado el proceso, si no se obtienen buenos resultados al cabo de varias semanas, eso significa que el niño en realidad no estaba listo; por lo tanto es conveniente esperar algunas semanas para identificar señales de que está listo, y volver a intentarlo.

2. Planear el proceso de ayudar al niño a dejar el pañal con antelación: Antes  de salir a comprar la bacinica o sillita de baño, es bueno pensar  y planear cómo se quiere  llevar a cabo el entrenamiento del niño. Se debe decidir  cuándo y cómo se quiere empezar con el proceso, qué harán los padres  cuando el niño tenga los inevitables "accidentes”, y cómo saber o identificar  si es mejor abandonar el entrenamiento por el momento y volver a probar más adelante. 
Pero aunque es bueno planear, también es importante recordar ser flexibles. No hay forma de saber de antemano cómo le irá al niño, ni qué técnicas le funcionarán mejor. Eso realmente depende de cada niño. Es importante tener en cuenta que, al igual que con la mayoría de las etapas importantes en el desarrollo de los niños, el éxito no suele ocurrir de forma linear, es decir, en constante marcha hacia una meta. Se debe respetar el ritmo del niño.
Hablar acerca del  plan con el pediatra siempre es una buena opción, así como con  las personas que lo cuidan y con otros padres de familia que están pasando por el mismo proceso. Cuando se tenga  un plan definitivo, hay que asegurarse que tanto padres como cuidadores puedan seguirlo fielmente, excepto si hay retrasos inesperados y otros obstáculos que estén dificultando el proceso. En tal caso hay que identificarlos.

3. Tener Paciencia y Calma: Hay una serie de pasos para la retirada del pañal que el niño  tendrá que superar, y esto es algo que puede llevar bastante tiempo. 
Es cierto que algunos niños aprenden en pocos días, pero para otros el entrenamiento dura varias semanas, o hasta meses, sobre todo hasta que ya puedan dormir toda la noche sin pañales.
No es bueno tratar  de apresurar al niño (ni dejar  que otros lo hagan) para que abandone los pañales más rápido de lo que puede. Hay que tener en cuenta que el niño se encuentre preparado para hacerlo.
Se le debe permitir hacerlo a su propio ritmo y que se acostumbre poco a poco a este nuevo y complicado proceso, y de esta manera  avanzara  de una etapa a la siguiente de una manera más natural.
Se debe  motivar al niño  cariñosamente, recordándole que use su bacinica o el inodoro, y halagándolo. Pero si el  niño  se retrae o retrocede, no es recomendable  insistir  demasiado.

4. Elogiar al niño cuando lo haga bien: A lo largo de este proceso, el niño  buscará  señales de aprobación y reconocimiento —los llamados "refuerzos positivos"— por sus logros. 
   Cada vez que el niño trate de usar su bacinica o de hacer en la taza del baño, o dé el siguiente paso en su entrenamiento (aunque no lo logre por completo), se le debe decir que lo está haciendo bien y que enorgullece a sus padres y cuidadores.  Los elogios se deben hacer sin exagerar pues  se puede poner nervioso y aumentar su miedo de fallar, lo cual puede provocar más "accidentes" y retrasos en el proceso.

5. Estar preparado para los accidentes: Es muy probable que el niño tenga muchos accidentes antes de que aprenda a usar la bacinica a la perfección.  Hay que recordar que hasta hace muy poquito tiempo el niño  aún no había desarrollado completamente sus músculos, y por lo tanto no tenía el control necesario para lograr contener sus necesidades.
Con el tiempo, el niño  se volverá muy competente, pero mientras esté aprendiendo, lo mejor que se puede hacer es limpiarlo calmadamente cuando se equivoque y sugerirle que la próxima vez trate de usar su bacinica.


“Articulo tomado de Babycenter en español”

miércoles, 10 de enero de 2018

10 MITOS SOBRE LOS ADULTOS MAYORES


Existen muchos mitos sobre los adultos mayores asociados con el envejecimiento. La mayoría son desarrollados por la sociedad y casi siempre consideran aspectos negativos de la vejez. En muchos de los casos, estas ideas son generadas por falta de conocimiento.
Algunos de estos mitos son los siguientes:

1- El adulto mayor siempre está triste o no es feliz. Como cualquier otra persona a cualquier edad, la felicidad depende de uno mismo y de su manera de ser, no tiene nada que ver con la vejez.
2.- El adulto mayor no tiene familiares que se preocupen por ellos. La mayor parte de ellos viven cerca de sus hijos o de algún familiar cercano que suele verlos con cierta frecuencia. En ocasiones, los adultos mayores que viven solos buscan crear núcleos familiares entre ellos mismos para ofrecerse ayuda cuando la necesiten.
3.- El adulto mayor es inútil. El adulto mayor puede reaccionar con mayor lentitud en cuanto actividades físicas se trata. Pero eso no limita su utilidad a la sociedad, ya que se trata de personas con mucha experiencia y que frecuentemente son más comprometidas con sus actividades, tienen rendimientos más regulares y faltan menos a sus trabajos.
4.- El adulto mayor no es capaz de hacer ejercicio. Al contrario, realizar ejercicio adecuado y moderado resulta beneficioso porque reduce la descalcificación ósea, fortalece el corazón y los pulmones, reduce la tensión arterial y mejora la fuerza muscular.
5.- El adulto mayor necesita ayuda en sus actividades cotidianas por problemas de salud. Muchos adultos mayores padecen diversas enfermedades y cambios degenerativos, pero la mayoría de ellos puede seguir realizando sus actividades de manera normal, lo cual le ayuda a mantener su calidad de vida y seguir activo e independiente. En algunos casos, necesitan de ayuda cuando tienen un problema crónico incapacitante.

6.- El adulto mayor se aísla por sí mismo de la sociedad. Existen adultos mayores que viven aislados de la sociedad, pero con frecuencia es por motivos ajenos a su voluntad. La mayoría de ellos mantienen relaciones con familiares, nietos, amigos y buscan tener cierta actividad en la comunidad en la que viven. Es importante, para mantener la salud mental, no permanecer en soledad a cualquier edad.
7.- A mayor edad, menos se duerme. Lo que sucede es que el sueño se vuelve más fragmentado, se duerme por partes. Los periodos de sueño duran menos y la calidad del sueño es distinta. Para completar su tiempo de sueño, los adultos mayores necesitan de más siestas que personas jóvenes.
8.- Los adultos mayores están siempre deprimidos. Como en todas las edades, existen personas que son más o menos susceptibles a la depresión cuando se llevan a cabo cambios en su vida. Pero no significa que todos los adultos mayores sufran constantemente de depresión. Lo que sí es cierto es que la falta de atención hacia un adulto mayor genera situaciones que pueden acercarlo a la depresión. Cabe recordar que este trastorno puede ser tratado con un especialista, como el psicólogo o el psiquiatra. 
9.- El envejecimiento produce cambios de personalidad. El envejecimiento por sí mismo no produce cambios en la personalidad. De hecho, la personalidad es una de las pocas constantes que se mantienen a lo largo de la vida.
10.- El adulto mayor no es capaz de adquirir nuevo conocimiento. Un adulto mayor tiene la habilidad y el tiempo de aprender cualquier cosa. Además, aprender nuevas actividades le ayuda a mantener su salud mental. Desde luego, el límite existe en donde cada uno decida, desde aprender a usar una computadora hasta una licenciatura.
Existen muchos otros mitos, que nacen debido a la ignorancia. Por lo tanto, es oportuno informarse acerca de los cambios que el envejecimiento involucra y que es posible llegar a experimentar. Lo anterior, permitirá estar preparados para enfrentarlos de la mejor manera.


Artículo tomado de la revista: Adulto Mayor Pleno

domingo, 17 de diciembre de 2017

¿QUÉ ES EL ACOSO ESCOLAR O BULLYING?



El acoso escolar, también conocido como bullying, es un término que se utiliza para definir las situaciones en las que los niños están siendo intimidados y acosados en el ámbito escolar por otros compañeros.
Se trata de un comportamiento agresivo realizado de forma intencionada y repetitiva. Se puede manifestar de forma física, verbal o social. En el caso de los niños, es más frecuente que la intimidación se manifieste de forma física. En las niñas, el acoso se manifiesta más mediante la exclusión social.

Actualmente, también se usan las redes sociales (facebook, MySpace, Tuenti) y los teléfonos móviles. En estos medios los niños y adolescentes pueden enviar mensajes ofensivos a otros, tanto mensajes públicos como privados.
La persona que ejerce bullying lo hace para imponer su poder sobre el otro, a través de agresiones, amenazas, insultos o vejaciones. En la mayoría de los casos, la víctima guarda silencio y comunica el acoso a sus padres o profesores.
Los niños que son acosados en el entorno escolar tienen sentimientos de dolor, angustia y miedo, que en algunos casos, puede llevarles al suicidio.

¿Qué es el bullying?

El acoso escolar o en inglés bullying, es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo.

La definición de Dan Olweus es la más aceptada. “Un estudiante se convierte en víctima de acoso escolar cuando está expuesto, de forma reiterada y a lo largo del tiempo, a acciones negativas llevadas a cabo por otro u otros estudiantes”

 

En el bullying se dan 3 componentes claves:

1. Existe un desequilibrio de poder entre el acosador y la víctima. Este desequilibrio puede ser real o solo percibido por la víctima.
2.  La agresión es llevada a cabo por un acosador o un grupo que intentan dañar a la víctima de un modo intencionado.
3.  Existe un comportamiento agresivo hacia una misma víctima de forma reiterada.

Tipos de acoso escolar

Existen diferentes al menos 6 tipos de bullying y pueden aparecer de forma conjunta:

1.  Físico. Este tipo de acoso se centra en la persecución hacia una persona con la que se pretende tener un contacto físico en contra de su voluntad. Puede producirse tanto en el centro escolar como fuera de él. Es un tipo de maltrato totalmente intencionado e incluye golpes, empujones, morder, escupir, arañar, provocar una caída, etc. También puede ser un acoso físico indirecto cuando se producen daños materiales en los objetos personales de la víctima o robos.

2. Verbal. Es el más habitual y puede ser muy dañino. Las palabras tienen mucho poder y afectan a la autoestima de la víctima mediante la humillación, insultos, propagación de rumores falsos o menosprecios en público. Este tipo de acaso es más difícil de detectar porque no se produce una agresión física, sino que el daño es moral y psicológico.

3.  Psicológico. Consiste en hacer amenazas para provocar miedo, para lograr algún objetivo, o simplemente para obligar a la víctima a hacer cosas que no quiere ni debe hacer. Existe una persecución, intimidación y manipulación, las cuales dañan el autoestima de la víctima y aumentan su miedo.

4. Social. Este consiste en la exclusión y aislamiento social de la víctima. Los acosadores impiden que participe en las actividades normales entre amigos o compañeros de clase, ignorando a la víctima y no contando con él/ella.

5.  Sexual. Se trata de conductas con connotaciones sexuales o cuando el agresor obliga a la víctima a realizar actividades en contra de su voluntad. Por ejemplo, cuando hay tocamientos, levantan la falda, bajan los pantalones, se les obliga a ver pornografía o son fotografiados en el baño o en la ducha sin autorización.

6.  Ciberbullying. Este consiste en el acoso a través de la tecnología, como las redes sociales o teléfonos móviles. Se pueden escribir mensajes ofensivos, amenazas o palabras obscenas con la intención de difamar y hostigar.


Prevención

Se pueden tomar algunas medidas para prevenir y detectar el acoso escolar. Los profesores, padres y los propios estudiantes, tienen un papel importante a la hora de prevenir el acoso. Es esencial denunciar estas situaciones y buscar una solución al problema.

Profesores y personal de administración del colegio

·   Los profesores y demás personal del colegio deben estar informados y alerta. Hay contextos donde es más probable que se dé el acoso escolar, como en los baños, el patio de juegos, los pasillos llenos de personas y los autobuses escolares. Además hay que tener en cuenta el acoso que puede hacerse a través de los teléfonos móviles y ordenadores, en este caso, la supervisión por parte de los profesores es poca o no existe.
· Cuando el personal del colegio observa un caso de acoso escolar este deberá intervenir inmediatamente y reportar el incidente para que sea investigado. No se recomienda hacer una reunión entre el acosador y la víctima.
·  Es importante que tanto los padres como los estudiantes formen parte de la solución y participen en grupos contra la intimidación escolar. Los estudiantes pueden informar a los adultos sobre lo que está sucediendo. Es esencial que los niños (más adolescentes) hagan un uso responsable de las redes sociales, para ello, los padres y otros estudiantes de mayor edad pueden informarles sobre las consecuencias del uso de internet de forma poco segura.
· Los profesores deben recordarles a los alumnos que el acoso escolar es inaceptable y que este tipo de comportamiento tendrá las consecuencias correspondientes.

Padres o tutores
Los padres juegan un papel importante, tanto si su hijo es la víctima como si es el acosador.

Padres de niños acosados
·   Deben observar la actitud del niño para poder detectar algunas señales de acoso. Muchos niños guardan silencio, pero hay ciertos signos que pueden ayudar a detectar el problema. Entre ellos, la ropa desgarrada, miedo a ir a la escuela, pérdida de apetito, pesadillas, llanto, depresión o ansiedad. Si el niño presenta algunos de estos síntomas y está siendo acosado es importante que se intervenga de inmediato. Hable con él/ella de forma abierta, consulte con los profesores para conocer lo que está sucediendo y lo más importante, el niño/a debe saber que usted está dispuesto a ayudarle.

·   Es frecuente, que no se pueda tomar una medida a nivel administrativo de forma inmediata contra el acosador. Por eso, es esencial enseñarle al niño a hacerle frente al acoso sin que se exponga a ser maltratado físicamente. El niño/a debe aprender a ignorar al acosador y tener algunas estrategias para manejar las situaciones de acoso.

·  Establecer límites con respecto a la tecnología puede ayudar a prevenir el ciberbullying. Se debe inculcar al niño de que no debe contestar mensajes amenazantes. Intente estar incluido como amigo en las redes sociales de su hijo. El computador debe estar colocado en una zona visible de la casa donde se pueda supervisar al menor cuando está navegando en internet. Controle el uso del teléfono móvil y durante la noche guarde usted el teléfono, para impedir el acoso nocturno y los mensajes inadecuados.

Padres de niños acosadores

·    Detener el acoso antes de que comience. Hablar con los niños del acoso escolar. En ocasiones, los niños no entienden el daño que pueden hacer y las consecuencias jurídicas que puede acarrear acosar a otros niños.

·   Por lo general, los niños imitan los comportamientos de sus padres. Si el niño está expuesto a comportamientos agresivos o a un entorno muy estricto, será más propenso a convertirse en un acosador. Los padres o tutores deben enseñar a los niños a cómo relacionarse con otras personas y para ello, lo mejor es dan un buen ejemplo.

·   Muchas veces los niños con problemas de autoestima acosan a otros niños para sentirse bien consigo mismos.

Estudiantes
·    Cuando un estudiante observa una situación en la que un compañero está siendo víctima de acoso, este debe informar a sus padres u otros adultos de confianza. En ocasiones, los niños no denuncian casos de ciberbullying por miedo a que sus padres les prohíban el uso del teléfono u ordenador. Los niños deben saber que el acoso escolar es una conducta incorrecta y que debe ser solucionado por los adultos.

·  Si se presencia una situación de acoso escolar, el niño no debe actuar con violencia para ayudar a la víctima. Es mejor que informe a un adulto de lo sucedido.


“LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS SE PRODUCE TODOS LOS DÍAS, EN TODAS PARTES. Y AL MISMO TIEMPO QUE PERJUDICA A LOS NIÑOS COMO INDIVIDUOS, TAMBIÉN DESGARRA EL TEJIDO SOCIAL, Y SOCAVA LA ESTABILIDAD Y EL PROGRESO”. ANTHONY LAKE, DIRECTOR EJECUTIVO DE UNICEF.



Tomado de Maternidad fácil; autor: Tania Olivares

martes, 28 de noviembre de 2017

RESILIENCIA EN EL ADULTO MAYOR

¿Qué es la resiliencia y cómo favorece a las personas mayores?

Representa la adaptación positiva de la persona a pesar de la adversidad y ante situaciones de amenaza. En la etapa de la vejez cobra especial importancia por ser un periodo en el que se suelen presentar diversos eventos críticos y altamente estresantes y, cabe notar que, a pesar de ello, algunas personas mayores se adaptan a tales condiciones sin mostrar un decremento en el bienestar o en la satisfacción con la vida.

La tercera edad es un período caracterizado por la activación de la Resiliencia.

En la tercera edad suelen afrontarse eventos críticos como son los problemas de salud, la pérdida de seres queridos y, en muchos casos un decremento en la situación económica. Sin embargo, hay estudios que indican que, a pesar de haber sufrido tales dificultades, y muchas veces circunstancias extremas, peligrosas o traumáticas (guerras y austeridad); muchas personas mayores se encuentran en buena condición de salud, (aunque pueden tener padecimientos propios de la edad) e, incluso, dan muestras de vitalidad, de buen humor, entusiasmo en realizar actividades que les mantenga ocupados y que aporten beneficios para ellos y para otras personas y, además poseen gran interés en seguir contribuyendo y participando con su familia y amigos.

Lo anterior indica que los mayores han tenido que ajustarse y sobrevivir a innumerables situaciones de adversidad a través de procesos de adaptación, mediante los cuáles, logran mantener un adecuado nivel de funcionamiento en diferentes dominios y, felizmente, alta o adecuada satisfacción con la vida y bienestar, es decir, han mostrado resiliencia ante las adversidades (Brandtstädter y Greve, 1994).

La resiliencia, por lo tanto, debe reunir dos condiciones y características:

1)  La exposición a un daño significativo o una adversidad severa.

2) La adaptación positiva a pesar de un “riesgo significativo” en el proceso de desarrollo. Los eventos adversos que ocurren en la vejez, ponen en funcionamiento múltiples autosistemas de adaptación (Greve y Staudinger, 2006). Por ejemplo, puede presentarse un declive en ciertas habilidades del área cognitiva, sin embargo, esto no determinará el funcionamiento cognitivo ya que, gracias al gran bagaje de conocimientos y habilidades adquiridos a través de los años puede compensarlo. Este tipo de procesos, según Baltes et al. (1998), indica que la resiliencia ocurre diariamente en la vejez, es decir, es un fenómeno normativo.

La pregunta es, ¿Qué mecanismos pueden llevar a la resiliencia?

Las investigaciones han constatado que determinados recursos tienen la capacidad de amortiguar los efectos de los eventos estresantes, ya sean estos consecuencias de eventos normativos o bien, eventos no normativos. La idea básica es que si un dominio o área se ve amenazada, muchas otras áreas de protección se activarán para protegerla o subsanarla.

 Los recursos asociados a la resiliencia (también llamados factores protectores o recursos) son de naturaleza múltiple y cambian en los diferentes periodos de la vida, además cabe recordar que se encuentran a nivel individual, familiar y social o de comunidad (Heckhausen, 2001, Luthar et al., 2000).
Con respecto a la vejez, los indicadores de resiliencia pueden ser el mantener un buen funcionamiento en los dominios que son de mayor interés para los individuos. Usualmente se enfocan a mantener una buena salud, movilidad y funcionamiento físico, al aspecto cognitivo y de personalidad y a mantener las redes sociales y de apoyo (Heckhausen, 2001).

Recursos que potencian la resiliencia

Es conveniente señalar que algunos investigadores insisten en que la resiliencia no es considerada una característica o atributo de la personalidad, sino un conjunto de recursos y fortalezas que son capaces de potenciarla y proveerla cuando la situación lo requiera (Greve y Staudinger, 2006). Entre los recursos señalados constantemente en la literatura se encuentran la identidad positiva, el control personal, la auto eficacia, la autoestima, las emociones positivas, el optimismo, el afrontamiento y el apoyo social.

-Identidad Positiva

Se ha encontrado que cuando los mayores se reconocen a sí mismos con una identidad positiva y ricamente construida, cuando se evalúan positivamente y establecen en el presente diferentes niveles de funcionamiento, pueden ser más exitosos y menos vulnerables ante las crisis (Brandtstädter y Greve, 1994; Coleman y Antonucci, 1982). Además esta variable está relacionada con la autoestima y el bienestar (Greve y Staudinger, 2006)

-Control personal

El sentimiento de control, es decir, la creencia de que a través de nuestras propias conductas se ejerce control sobre nuestras vidas y sobre el entorno que nos rodea, activará diferentes estados emocionales que favorecen la salud. Adicionalmente, el control interno juega un papel funcional en la adaptación exitosa ante las situaciones difíciles e, incluso, puede mediar la relación de otros recursos como la autoestima y la auto eficacia, que a su vez activan el sistema de adaptación ante las crisis, los retos y la conducta individual (Brandtstädter y Greve, 1994, Heckhausen, 2001).

El control personal (ya sea interno, control primario o secundario) ocupa un lugar central para lograr la adaptación y la resiliencia. Los esfuerzos para regular el curso de la vida y el ambiente, es contingente con las conductas que llevarán a cabo las personas para establecer y modificar sus metas personales, optimizar sus motivaciones y recursos emocionales, así como realizar lo necesario para alcanzarlas (control secundario) y, finalmente, mantener un control sobre su propio ambiente (control primario).

-Sentido de Auto eficacia


La auto-eficacia es la creencia acerca de las propias capacidades para organizar y manejar las situaciones futuras (Bandura, 1999). Esta variable es un recurso capaz de mediar la percepción de control del individuo y sus sentimientos ante las pérdidas. Además le ayuda a mantener el optimismo ante la situación, activa el funcionamiento de algunos dominios incrementando la probabilidad de mantener y optimizar su funcionamiento en áreas como la inteligencia, la memoria o la salud (Bandura, 1999).